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Historia de Hualqui
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Escrito por Andrés Salas Sáez.
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domingo, 25 de octubre de 2009 |
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Por todos nosotros es sabido, que el 24 de Octubre de 1757, el Gobernador del Reino de Chile, Manuel Amat y Juniet, eleva al rango de Villa, un pueblo ubicado a 24 kilómetros de la Ciudad de Concepción (ya en aquel entonces en el emplazamiento de La Mocha) en la ribera oriental del río Biobío.
Los antecedentes que se conocen en relación a este acontecimiento son mínimos, y la mayoría de los hechos, en algunos casos y circunstancias, convergen con la leyenda y la tradición oral.
La existencia de cartografía del siglo XVIII, en relación al auge fundacional de esta época, es escasa, pero no inexistente.
En el Archivo Nacional, Santiago, se encuentra un mapa con la denominación de “San Juan Bautista”, fechado en 1757, y que además ha sido publicado por el Instituto Geográfico Militar, en el libro “Atlas Cartográfico del Reino de Chile, siglos XVII – XIX, 1ª Edición, 1981.
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Quilacoya
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Escrito por Andrés Salas Sáez.
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sábado, 26 de septiembre de 2009 |
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Conocer aspectos de la guerra de Arauco en fase inicial, finalizando el siglo XVI, es tarea difícil, en que los mínimos aportes, son significativos y contribuyen al conocimiento de la historia regional y de nuestra propia historia local. El veinte y seis de Septiembre de 1593, hace exactamente cuatrocientos diez y seis años, Quilacoya, lugar de uno de los más famosos y productivos lavaderos de oro del período de Conquista, fue el escenario central de los requerimientos y capitulaciones de paz, propuestas por el Gobernador Martín García de Óñez de Loyola, a los principales caciques de los indios de guerra, con el fin de atender los negocios de la frontera. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
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Es evidente que “la Guerra a Muerte” requiere un estudio más detenido, que podrían desarrollar en su totalidad otros especialistas en la temática de la historia nuestra. Es una obra voluminosa, que abarca sucesos que se desarrollan desde Talca, por el norte hasta Chiloé por el sur, donde surge esta situación tan especial que podríamos calificarla de “anti historia”, porque se da periféricamente entre grupos de facinerosos que no respetan y se rebelan contra la hidalga derrota española, ocurrida el 5 de abril de 1818 en los campos de Maipú, instancia sublime que marca el inicio de una independencia definitiva de una nueva república que nace de ese Chile: “que promete un futuro esplendor”. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
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“El intendente de Concepción consagróse a organizar la provincia como mejor le era posible, vista la absoluta miseria y desolación en que la había dejado el enemigo. Su primer cuidado fue, según la índole de los tiempos, y los preceptos de aquella horrible contienda, el del castigo. A las diez de la mañana del día que siguió a la batalla, y cuando las calles y casas de la ciudad estaban todavía cubiertas de cadáveres del enemigo, fueron fusilados en la plaza de Concepción diecinueve prisioneros, la mayor parte desertores al enemigo, y entre ellos una mujer anciana , madre de un agente de Benavides llamado Salgado, de quien luego hablaremos. Habíase convencido por desgracia a la última de ser contumaz e incorregible aposentadora de espías. Aquellas infelices víctimas eran cuatro menos que las que había sacrificado Pico al siguiente día del Pangal; pero eran cuatro más de las que había asesinado Benavides en Santa Juana y el número exacto de la sangre, se mantenía en un estricto nivel. ¡ Cuán horrible era aquella guerra! |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
“En esta vez, como en todos los encuentros de estas campañas, la mortandad del combate fue escasa, pero la de la persecución horrible. “Ya no había brazos para tanto sablear”, dice el oficial Porras, contando las peripecias de la fuga del enemigo, y Verdugo añade por su parte que el Bío Bío “negreaba de godos que se ahogaban”. Al terrible Quilapí, que era un membrudo y valeroso, viósele también en todas partes sin que un solo instante tuviese ociosa su implacable lanza. De esta suerte perecieron no menos de quinientos enemigos, escapando sólo Benavides con los restos del escuadrón de Ferrebú hacia Gualqui, a donde lo siguió sin darle alcance el comandante Cruz”. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
“ En la mañana del memorable lunes 27 de noviembre de 1820 y en la hora misma en que la vanguardia de la segunda división salía en masa de Talcahuano, y con banderas desplegadas se dirigía sobre el campo del salteador de Quirihue, convertido ahora en señor de la mitad de Chile, a infligirle un terrible y final castigo. Nunca se viera a nuestros soldados más terribles que aquel día ¡ Habían jurado todos morir mil veces antes que dejarse arrebatar de nuevo sus colores por aquella muchedumbre de bandidos que no tenían más ley que el lazo y el cuchillo. Los dragones iban a vengar al noble jefe que había sido el primero en ponerles el sable en las manos. Los cazadores que conducía el comandante Cruz, tenían que lavar con sangre de enemigos la primera sombra que había caído sobre su inmaculado pendón, mientras que la infantería mandada por Rivera, por Díaz y el capitán argentino Quiroga (que se había conservado por hallarse destacado en Gualqui con una compañía del infortunado número uno de Coquimbo), era movida por la ambición de rescatar a sus camaradas, forzados a seguir el trapo sangriento de un bandido, a la vez que por el ahínco de vengar a sus jefes tan villanamente asesinados”. (Pág. 392) |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
“Conceptuando ya inútil toda tentativa de socorro, el general Freire hizo regresar su división al puerto y se dirigió a Concepción, a donde venía aproximándose el enemigo, después de la capitulación de Tarpellanca. El 30 de setiembre en efecto Benavides ocupó Gualqui , y fue preciso por consiguiente abandonarle aquella ciudad, que antes le había visto humilde soldado, hijo de un carcelero, y a la que entraría ahora con el hinchado orgullo de un visir repleto de vanidad y sangre. El último en retirarse fue el comandante Cruz, temeroso de que un sargento español llamado Gilabé, que se pasó aquel día de su cuerpo al enemigo, sirviera a éste para prepararle una emboscada” (p. 330). |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
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“ … el general Freire , aislado a su vez en Concepción, se encontraba sumergido en una inquietud devoradora. A las doce de la noche del mismo día del desastre de sus armas en el Pangal , había recibido la aciaga nueva comunicada por el comandante de armas de Rere don José Tejada , y en el acto mismo había despachado un expreso a la capital manifestando la crítica situación que le creaba aquel contraste, arrebatándole la única arma apta para la guerra que sostenía y clamando en consecuencia por amparo.” A la mayor brevedad posible, decía el gobierno de la capital en aquella hora, venga el mayor número de caballería de la otra parte del Maule , pues debe V.E. persuadirse que la provincia se levanta en masa, siendo destrozada mi fuerza de caballería, quedando solo en esta capital alguna milicia”. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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miércoles, 13 de febrero de 2008 |
“Igual a su profundo y ciego desprecio por los montoneros de ultra-Bío-Bío era la frecuente imprevisión militar de que daba testimonio el general Freire en aquellas aciagas campañas!
Una semana más tarde vino, empero, a sacarlo de duda un despacho escrito en Los Angeles el 28 de agosto por el general Alcázar. En él le decía que el comandante Ferrebú, estacionado en Santa Juana con el tercer escuadrón de dragones, había ordenado que se arrimasen palos a la orilla del río para amarrar hasta treinta balsas.
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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jueves, 18 de octubre de 2007 |
Journal of residence in Chile by a young american,Boston,1823, pág.223. “ El autor de esta interesante obrita, llamado John F. Coffin, Diario de un joven norteamericano, Editorial Francisco de Aguirre,1969, era un joven comerciante natural de Boston que habiendo entrado a Talcahuano durante el sitio de 1817 en el bergantín americano Castor fue apresado por Ordóñez, junto con el Beaver, de que hemos hablado en otra ocasión. Con este motivo, quedóse aquel en Concepción durante todo el año de 1818 y parte de 1819, residiendo en Gualqui, asilado en la hacienda de don José Antonio Sosa, o en Penco viejo, desde cuya playa presenció el combate de la María Isabel con el Lautaro y el San Martín. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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martes, 16 de octubre de 2007 |
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“En el mismo día (28 de junio) en que Merino mataba a Santos Alarcón en Puñural, una partida realista que había asaltado la hacienda de Gualpén, en cuyos términos se halla edificada la moderna Concepción, con el objeto de robar caballos , había dejado dos prisioneros en manos del intendente Freire, fuera de siete que, se ahogaron al regresar, arrastrados por la corriente. “Pues bien, escribía el mismo día aquel funcionario, hablando de los primeros, mañana serán estos ahorcados, cuya clase de muerte infunde más terror al enemigo”... |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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martes, 16 de octubre de 2007 |
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El activo Benavides no había aguardado, empero la llegada de refuerzos para continuar las hostilidades en toda la línea del Bío Bío y de la Montaña. El mismo día en que Carrero y sus camaradas llegaban a Arauco, él hacía dar una vigorosa embestida a la guarnición de Gualqui en la ribera derecha del río. La partida enemiga componíase de cincuenta hombres entre fusileros y caballería , mientras que la guarnición patriota no pasaba de la mitad de aquel número a las órdenes de un valeroso oficial del número uno de Chile llamado Huerta. Despreciando éste las trincheras con que se había parapetado el pueblo, atacó a los asaltantes con tal denuedo que en poco rato les mató veinticuatro hombres, haciendo prisioneros un oficial y dos soldados. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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martes, 16 de octubre de 2007 |
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En aquel hermoso río no hay, pues, propiamente vados, y llámanse así los bal- seadores. Son éstos aquellos sitios más a propósito por lo remanso de las a- guas para hacer pasar de una orilla a otra embarcaciones que no tienen quilla ni timón , y corresponden por lo común , a los antiguos fuertes fundados por los es- pañoles en ambas márgenes del río, que casi siempre se enfrentan los unos con los otros. De esta suerte encuéntrense vados por Nacimiento, frente a Santa Fe, por Santa Juana , frente a Talcamávida, por San Pedro, frente a Concepción, fuera de muchos otros intermedios como el de Pileu, de Gualqui, el de Tornaguillín, el de Monterrey y otros”... . (pp.111-112). |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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martes, 09 de octubre de 2007 |
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“El 16 de julio los dos hermanos Seguel cayeron de sorpresa sobre la villa de Gualqui, a la vista casi de Concepción; mataron a los que quisieron, y entre otros al buen patriota don Juan Pinilla, saquearon la aldea y se llevaron prisioneros a los pocos que se les ocurrió perdonar. Entre éstos iba el cura de la parroquia don Nicolás Novoa , el juez del distrito don Joaquín Soto y un vecino llamado Bartolomé Sanhueza. Metierónlos en una balsa de las que se usan en el Bío-Bío para atravesar las aguas y las arenas, empujándolas con varas apoyadas en el fondo del cauce; y como todos los prisioneros, excepto el cura, iban amarrados, los asaltadores al retirarse con su botín, habían confiado su custodia al juez de Pileu y un fusilero. Los dos balseadores que empujaban la embarcación vigilaban también a los cautivos e iban armados de sables... |
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Historia de Hualqui
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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jueves, 04 de octubre de 2007 |
Una historia de enfrentamientos y alianzas
En contraste con el período de la guerra de Arauco, a partir de la segunda mitad del siglo XVII, la frontera del sur de Chile comenzó a sufrir una serie de transformaciones que la convirtieron en un espacio de interacción, roces e intercambios comerciales y culturales entre indígenas y españoles.
El término del comercio de indios esclavos, la destitución del Gobernador Acuña y Cabrera, (1683) acabó con el mayor incentivo de la guerra, lo que incidió en una intensificación del trueque de especies y del mestizaje. |
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Guerra a muerte
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Escrito por Reinaldo Villegas Astudillo
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martes, 02 de octubre de 2007 |
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Dedicado a la patria chilena, la cual se encamina al bicentenario de la República, y a la “patria chica” de Hualqui, por cumplir 250 años de su fundación, el 24 de octubre de 2007 I.-Antecedentes: La historia de Chile, por diversos motivos, durante estos últimos dos siglos republicanos, próximos a cumplir dentro de tres años, no ha sido consignada detenidamente en su totalidad por los historiógrafos y relatores históricos, por considerarse a estos sucesos como no relevantes en la llamada “historia oficial”, la cual se configuró especialmente en el siglo XIX, de acuerdo con los sempiternos gobiernos de la oligarquía chilena, representados por sus partidos políticos: conservadores o “pelucones” y liberales o “pipiolos”.(1) A lo anterior, se agrega la carencia de suficientes historiadores e investigadores que hubieran profundizado en esta temática tan vital, para ser conocida por las generaciones surgidas en el siglo XX y las actuales que empiezan a emerger en la presente época del post-modernismo. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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domingo, 16 de septiembre de 2007 |
A los pocos días de fundada la ciudad (Concepción), aprovechando el viaje a España de un emisario de Valdivia, el flamante Cabildo determinó representar al rey los esfuerzos para extender el dominio hispano hasta tan lejanas tierras.
En parte de las instrucciones entregadas al emisario, los señores miembros del Consejo y Regimiento expresaban “ha de advertir a S. M. que estamos en los confines de la tierra, conquistando estos reinos y sustentándolos, de lo cual tanto servicio S. M. recibe y aumento de su real corona, e que en ellos pasan grandes e gravísimos trabajos, riesgos e muertes e derramamientos de nuestras sangres y no hay otros españoles en el mundo más lejos de sus naturales que nosotros”. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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domingo, 16 de septiembre de 2007 |
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“Durante algún tiempo los araucanos no se presentaron francamente hostiles a los conquistadores. Parecían aceptar resignados su situación. En esta creencia, Valdivia, a pesar de ciertos signos en lo contrario, y su gente se entregaron de lleno a su actividad preferida, la minería. En el año 1553 colmó las ansias de cosecha de oro. Nunca habían alcanzado minas y lavaderos igual rendimiento. Valdivia era dueño de la famosa mina de Quilacoya. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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domingo, 16 de septiembre de 2007 |
En los términos de Concepción se sublevaron los indios de Giraldo, apresaron a varios yanaconas, se apropiaron delos animales y los españoles tuvieron quehuir. Igual cosa ocurrió en la enmienda de Villagra.
En la isla de Pucureo, entre las ciudades de Villarrica y La Imperial, que era de propiedad de Valdivia, los sucesos tomaron un giro más grave. Los indios atacaron el pucará de la isla, defendido por 14 españoles. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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domingo, 16 de septiembre de 2007 |
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En octubre de 1553, creyendo asegurada la conquista, el gobernador y capitán general de Chile, don Pedro de Valdivia, autorizó la explotación de oro en los territorios entre los ríos Biubiu y Toltén, país de las familias mapuches que los incas llamaron aucas. Hasta Entonces, Valdivia sólo permitía sacar oro de Santiago y La Serena. - Construyan casas, siembren trigo, críen ovejas, cerdos, aves de coral. Cásense con indias y tengan y críen hijos. Que primero sea echar raíces. Después será el oro - exhortaba -, si les permito sacar oro desde ya, se desatará la anarquía y el desastre. - Está bien, vuestra merced, está bien - le decían de mala gana. Pues sus palabras parecían razonables. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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sábado, 15 de septiembre de 2007 |
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Un soldado contemporáneo, que militaba bajo el estandarte de Valdivia y anduvo con él hasta el día de víspera de su muerte, Pedro Mariño Lovera, natural de Galicia, cuenta sencillamente el descubrimiento de famoso mineral de Quilacoya, que hoy besan los rieles de ferrocarril entre Concepción y San Rosendo, en los naturales términos siguientes y como hombre que lo viera y lo palpara: Poco después de su partida (la de Valdivia para Santiago), se descubrieron unas minas en un lugar llamado Quilacoya que está cinco leguas de la Concepción cuya riqueza es tan excesiva que solo los indios que sacaban oro para el gobernador, le daban cada día cinco libras y más de oro fino. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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sábado, 15 de septiembre de 2007 |
Antes de la muerte de Valdivia, acontecimiento funestísimo para Chile, ocurrido en los últimos días de diciembre de 1553, la riqueza aurífera de Chile alcanzó un desarrollo verdaderamente prodigioso. Un cronista del siglo pasado refiere que el despierto cuanto infatigable primer gobernador ordenó se hiciese pesquiza formal entre los indios y añade que el éxito coronó su empeño y la fortuna de los cateadores o demanderos. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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miércoles, 15 de agosto de 2007 |
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"En las minas de Quilacoya, distante de La Concepción seis leguas, se sacó gran suma de oro y hasat hoy se saca. Y se halló allí un grano que pesó cuarocientos pesos, y en otras muchas de a ciento".
BIBLIOGRAFÍA ROSALES, DIEGO HISTORIA GENERAL DEL REYNO DE CHILE EDITORIAL COLECCIÓN DE HISTORIA DE CHILE TOMO I - PÁG. 210 * De Lavaderos de Oro en Quilacoya, Investigación Bibliográfica del Profesor José Arturo Díaz Matamala. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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miércoles, 15 de agosto de 2007 |
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"También en aquél tiempo, junto a la ciudad de Concepción, se hallaron otras minas muy ricas; que en unas y otras traía ochocientos indios sacando oro; y para seguridad de los españoles que en las minas andaban, mandó hacer un fuerte, donde pudiesen estar seguros. Estando en esta prosperidad grande, trajeron una batea llena de oro... "este oro le sacaron los indios en breves días: Valdivbia habiéndolo visto no dijo más, según me dijeron los que se hallaban presentes, de estasd palabras "Desde agora comienzo a ser señor".
BIBLIOGRAFÍA GÓNGORA Y MARMOLEJO, A. HISTORIA DE CHILE EDITORIAL COLECCIÓN DE HISTORIADORES DE CHILE RELATIVOS A LA HISTORIA NACIONAL, PÁGS. 33 Y 34 * De Lavaderos de Oro en Quilacoya, Investigación Bibliográfica del Profesor José Arturo Díaz Matamala. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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miércoles, 15 de agosto de 2007 |
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Después que Valdivia envió en busca de minas de oro... "volvieron los emisarios gozosos por la descubierta que habían hecho y que demostraban ser muy ricas, principalmente las de Quilacoya, cuya notocia la celebraron los españoles con demostraciones singulares de alegría".
BIBLIOGRAFÍA CÓRDOVA Y FIGUEROA, P. HISTORIA DE CHILE EDITORIAL COLECCIONES DE HISTORIADORES DE CHILE Cap. 54 - pág. 26 * De Lavaderos de Oro en Quilacoya, Investigación Bibliográfica del Profesor José Arturo Díaz Matamala. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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miércoles, 15 de agosto de 2007 |
"Valdivia lisonjeado de la poca resistencia que le hicieron los indios, i de la rapidez con que llevó su conquista hasta el Archipiélago sobre los 42 y 43 grados de latitud austral, se dispone àra ir al descubrimiento de las costas Patagónicas, comprendidas en los términos de su gobernación. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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viernes, 10 de agosto de 2007 |
Don Pedro de Valdivia sufrió un grave accidente en una de sus piernas al caer de su cabalgadura mientras realizaba ejercicios con las tropas que iban a acompañarlo al sur.
Debido a este percance, no antes de fines de año pudo emprender la expedición. El ejército formado por Michimalonco lo acompañó a la fundación de una ciudad que recibió su nombre por el apellido del conquistador y en la exploración del valle Río Bueno y hasta actuó en la organización de los lavadores de Quilacoya, que resultaron mucho más productivos que los de Marga. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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viernes, 10 de agosto de 2007 |
Aparte del cobre, plata, y plomo que se halló en las inmediaciones de La Serena, fue el oro el metal más apetecido y encontrado por los españoles en el país.
Ya el Inca se hacía pagar el tributo de los indios del valle de Chile en ese metal y Pedro de Valdivia y sus sucesores comprendieron que en su explotación estaban la principal fuente de riqueza de la tierra y el soporte de la colonización. De ahí el énfasis que se puso en el trabajo de los lavaderos, al que se trasladaron cuadrillas de indios a limpiar la arena para extraer el oro. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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viernes, 10 de agosto de 2007 |
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El primer gobernador de Chile, Pedro de Valdivia, llevado por su afán de ampliar sus dominios, desarrolló una política fundacional. A Santiago (1541) le siguieron: La Serena (1544), Concepción (1550), La Imperial (1551), Villarrica (1552), Angol (1553) y numerosos fuertes. |
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Quilacoya
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Escrito por José Arturo Díaz Matamala
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miércoles, 25 de julio de 2007 |
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Después de la empresa de Colón, España se encontró frente a la enorme tarea de conquistar todo un continente nuevo y fascinante, con riquezas y recursos desconocidos en Europa; con culturas y civilizaciones de notable adelanto tecnológico; con millones de habitantes con creencias, costumbres y modos de vida que los europeos no había visto jamás. |
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